Aprendiendo seguros

¡La seguridad es lo primero!

Carolina Reyes
por Carolina Reyes
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Al acceder a Internet, como en cualquier otra actividad, la primera norma es estar seguros.

Para participar en florecientes comunidades en línea como las de Scratch o Code.org, salvo excepciones, tendremos que registrarnos. Esto brinda la oportunidad tanto a niños como a padres de publicar proyectos y darles visibilidad, ponerlos al alcance de otros miembros, aprender de sus proyectos e incluso a conocer personas con quienes aprender mutuamente. Todo esto ayuda a que nuestro proceso de aprendizaje sea mucho más rápido.

Sin embargo, estas bondades traen consigo también riesgos a tener en cuenta, especialmente cuando los niños comienzan a dar sus primeros pasos online.

En este contexto comparto con vosotros los siguientes sencillos consejos:

Acompañamiento

Los niños no deben usar sólos Internet, especialmente servicios de búsqueda como Google o de streaming como Youtube. Los padres debemos invertir el tiempo necesario para guiarles.

Sentaos con vuestro hijo, buscad juntos lo que quiera investigar: un juguete, una tarea, un libro, un tutorial… Procurad que la experiencia sea grata para que sepa que puede contar con vosotros para estar “en la nube”.

Alias en vez del nombre real

Para registrarse es altamente recomendable no usar su nombre real como nombre de usuario. Esto tiene su lado divertido porque los niños pueden elegir el alias que prefieran: su superhéroe favorito, un personaje con el que se identifique, una flor, un objeto… dejádselo a su imaginación. ¡Los superhéroes también ocultan su identidad del día a día! ;-)

Contraseñas o frases

Una vez elegido el alias, el próximo paso es la contraseña, que sólo él y vosotros (por supuesto) debéis conocer. Una contraseña no sólo ha de ser difícil de adivinar por otras personas sino también fácil de recordar para nosotros. La recomendación para ello es, a parte de usar distintos caracteres (mayusculas, minúsculas, numeros, signos), basarnos en una frase en vez de una palabra para crear una contraseña a prueba de villanos.

La idea es usar una frase graciosa, algo que solo tenga sentido para él o para todos vosotros. A esto se le llama en inglés passphrase, que no es más que una frase de contraseña.

Por ejemplo, digamos que a mí me gustan los abrazos, el ketchup y las aceitunas. Una buena frase de contraseña para mí sería: MEgustanLosAbrazosCONketchup&aceitunas. Una frase que para mí es razonablemente fácil de recordar pero que para otros es difícil de adivinar porque no creo que haya por ahí muchos abrazos con aceitunas y ketchup ¿no?

Otro beneficio es que las contraseñas resultantes serán más largas y por tanto más resistentes.

Notificaciones por correo electrónico

En comunidades como Scratch, cuando el usuario sea menor habrá que facilitar el correo electrónico de un adulto: la madre, el padre o el docente que ayudará al niño en este proceso. Esto es muy aconsejable a la hora de dar de alta a un niño en un servicio online. Si no queréis reutilizar vuestro correo personal podéis crear uno que sea solo para fines educativos.

Información personal

Internet ha cambiado la forma en que vivimos y nos relacionamos. Esta gran red nos pone en contacto con personas a quienes ya conocemos en el mundo “real” pero también con personas a las que aún no conocemos. Es vital hacer saber a los niños (y a los no tan niños) que no siempre sabemos con quién estamos hablando en realidad y que por tanto deben siempre detenerse a pensar antes de facilitar cualquier información personal o sensible como su nombre, dirección, colegio, los parques a los que suelen ir a jugar, dónde veranean o cuándo están sólos en casa.

En futuros artículos hablaremos de otras consideraciones de seguridad.