Razones para enseñar a programar

¡Motivados al máximo!

Carolina Reyes
por Carolina Reyes
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Estamos rodeados de ordenadores. Para nuestra generación los ordenadores eran el sobremesa y el portatil, esos aparatos casi “mágicos” con una pantalla muy brillante en la que sólo algunos de nuestros padres trabajaban, en los que haciamos nuestros deberes para el cole, en los que dimos nuestros primeros pasos en Internet… y cuyo funcionamiento era un enigma para nosotros.

Hoy en día tenemos una plétora de pequeños pero potentes ordenadores a nuestra disposición: móviles, tabletas, televisores… Esos son solo los que vemos y reconocemos a simple vista. Otros ordenadores, cuya existencia pasamos por alto, nos ayudan a cocinar, a llegar de un sitio a otro, a limpiar, a recordarnos de nuestras citas médicas… a esto y a muchas cosas más. Y por supuesto, la mayoría de ellos depende de Internet, que al fin y al cabo son grandes ordenadores trabajando juntos.

En este mundo dominado por los ordenadores es en el que están creciendo nuestros hijos. Desde esa muñeca interactiva, pasando por ese perrito al que le puedes decir que se haga el muertito, hasta su cepillo de dientes (sí, y además te espían): todos contienen un ordenador. Esto incluye su entorno escolar donde, por ejemplo, las tabletas están ganando terreno a los libros y los emails a las notas escritas a mano.

Nunca olvido el día en que mi hijo me contaba cómo la pizarra de su clase estaba estropeada. Me decía: “sabes mami, la pizarra de la clase se va de fiesta, empieza a encenderse y a apagarse y mientras lo hace todos gritamos «¡fiesta!» y bailamos hasta que termina…”. O aquella vez cuando en la reunión de padres no pudimos ver la presentación de fin de curso de nuestra clase porque el ordenador tenía un virus, “como si fuera una persona” me dijo mi hijo. Claramente, para ellos, la informática es ya un aspecto más de su vida.

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De modo que considero que es muy importante que nuestros hijos no crezcan sin saber qué es y cómo funciona un ordenador. Porque, como veis, es parte de su desarrollo y, dependiendo de cómo lo afronten, podrá definir muchos aspectos de su vida.

Esta es la razón más importante por la que enseño a mi hijo a programar, que entiendo que es hablarle a los ordenadores en su propio idioma, con su propia lógica. Esto le servirá para que entienda y conozca el mundo que le rodea, para que sea partícipe de su futuro y no sea solo un observador pasivo sino un creador. Indagando en el por qué, en el cómo, es como realmente aprendemos.

Sobre la marcha me he ido dando cuenta de otros tantos beneficios que trae consigo tanto la enseñanza como el aprendizaje de la programación. Por ejemplo:

  • Desarrolla el pensamiento lógico y computacional para una efectiva resolución de problemas
  • Desarrolla de la motivación intrínseca, recibiendo una satisfacción al ver su propio trabajo y ser testigo de su progreso
  • Fomenta el trabajo en equipo y la colaboración para alcanzar un fin común
  • Promueve la interacción social, con el pretexto de compartir sus proyectos, aprender unos de otros, ser conscientes de otros puntos de vista
  • Es una nueva vía de expresión, que les da el super poder de controlar a los ordenadores, pensando, imaginando y explorando a través de ellos
  • Les enseña no sólo que es bueno equivocarse sino que es la mejor forma de aprender mientras no te rindas

Afortunadamente hoy en día tenemos un montón de recursos para ayudar a nuestros hijos y compartir tiempo con ellos. Usemos la tecnología en nuestro beneficio, fomentemos su curiosidad, divirtámonos con ellos.

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